una caminadita hacia adelante, las puntas de los pies parecen firmes pero
vuelve una, vuelve la otra
balance
o
encajo y relajo
respiro y pienso
en esas dos frases extremo que escuch茅 hablar con las consonantes tan bien colocadas
con las vocales tan bien moduladas...
record茅 episodios del verano cuando llor茅 a mi perra muerta y me fui
de un momento hacia otro momento siguiente, muy siguiente, me fui;
record茅 su rostro entendiendo que no hab铆a demasiado m谩s para aclarar
nuestras caras de todoclaro
hinchadas
recuerdo el dolor de la partida de mi perra,
negra,
mi perra con el nombre que inicia con /pe/...
Esta despedida no debiera dolerme tanto como cada una de las despedidas previas en las que me embarqu茅, por puro apasionada de los barcos hechos a medida de glaciares, por puro cre铆da 茅n [s铆, el acento es m铆o]...
No debiera dolerme como un balde de pintura de muchos litros, lleno de muchos litros de pintura, sobre el pecho, apoyado, que al minuto 5 te molesta un poco pero despu茅s de casi asfixiarte en el minuto 16 ya te empieza a gustar en el minuto 17, de un momento a otro momento siguiente, no debiera dolerme as铆.
Ya nos despedimos muchas veces. Yo, me desped铆 muchas veces. Yo, t茅 desped铆 muchas veces. Material reciclable -me pregunto-, tan bulliciosamente estable y tan perfectamente descentrado, jodido porque alguna patadita de
sinquer茅r lo desacomod贸, no por motus propio, claro que no, fue algo extra帽o, fue algo ajeno lo que lo estrope贸 y as铆, siempre el afuera es tan peormente culpable de la despedida y no s贸lo de ella sino tambi茅n de la reincidencia de ella tanto as铆 que las bienvenidas fueron celebradas desde uno s贸lo de los dos parlantes del estereo. La bienvenida siempre signific贸 para vos una fiesta en la que yo practicaba mis mejores colores. Mis mejores colores.
Esta mancha en la que te atreviste -no s茅 si por costumbre, por miedo a que te salpique, por demencia o por descuido- a poner los dedos para fundir [ac谩 ya no caben consideraciones diferenciales de tono y color, ac谩 la mancha enrosca lo radiante del caso] para desmembrar mi paleta de colores, esta mancha es el color de la 茅quis despedida que ensayo para m铆 misma, con palabras que s茅 que s贸lo yo comprendo, esta mancha.
No tendr铆a por qu茅 haber explicado que lo sensible no me describe en un 煤nico momento, que mi sensible es tan igual que yo, todo el tiempo, me es, no es que se me escape. ¿Qu茅 parte se ensuciaba?
Tuve que colocarme
en el mismo lugar que vos
para poder entender al sentir
muchas cosas que hoy
preferir铆a no haber sentido.
Pero, sent铆.
Ignoro los extra帽os mecanismos tuyos
para procesar la informaci贸n que te llega de afuera
ignoro cu谩l tamiz mental troca lo externo como motor de per铆odos de fuga
de fuga de conciencia
de fuga de paciencia
de fuga de arror贸mi
ni帽o.
Dorm铆s dentro de una cuna sobre la que cualquier juicio caer铆a filoso.
Ahora hay nadie para juzgarte.
Ahora hay nadie para entender
que tu miedo feroz
te vuelve trampa.
Tu coraz贸n es grande.
Pero,
tu ira malcurada tiene m谩s fuerza
[bastante m谩s],
es una espina clavada en la carne debajo de la u帽a del ego
una sangre de gota brota
casi esf茅rica y estalla en el aire...
un momento hacia otro momento
se me hace mancha contra el piso.
Nadie te juzga. Es que ahora, hay nadie.
Alegr铆a.
fotom铆a
'Ah铆 est谩 la cosa'