lunes, 19 de octubre de 2009
Lunes Otra Vez
Después de gran contractura materna — porque no tengo hijos biológicos, pero tengo madre, hermana y hermano, tres gatos, supe tener padre alguna vez, amigas y amigos y algún amor no correspondido, o tal vez sí, pero correspondido ciegamente y a medias lo que vuelve a ponerme en esta contractura de madre todopoderosa que todolocomprende—, gran contractura decía, que terminó en un mareo sostenido no recuerdo por quién, que terminó en casi caídas callejeras, que terminó en vómito dominical, en llanto desmedido, en tristeza íntegra del cuerpo.
Vergüenza por un lado por dejarme arrastrar por una energía tempestuosa a la que todavía llamo amor, vergüenza por los ‘otros’, por los que me ven limar así mientras alguien más sigue caminando sin más. Vergüenza de no poder decir NO.
Después de tanto terremoto, Lunes otra vez y esa canción ‘que tanto nos gusta’ y
‘¿quién me dictó el dolor?’ Y todo está como estaba antes de la primera vez. Salvo por la segunda vez, salvo por la terecera vez…
A veces me pregunto si una vuelta de tuerca divina acomodará con otro orden este caos de que todo se derrumbe eternamente y de que eternamente todo se reacomode para romperse otra vez. Pensaba en muchas cosas, recibí demasiada información. Los cables se cruzaron y la recarga de energía hizo saltar la térmica.
Mate y cigarrillo y por qué no, un caramelo de menta. Lunes Otra Vez para obligarme a salir a la calle y ver que todo sigue como hace dos o tres días atrás y que en realidad el mundo sigue andando y que a la gente le importa una mierda lo que a vos te pasa.
martes, 13 de octubre de 2009
13 de martes
Llegó cuando estaba el arroz en plena cocción. Siempre llega cuando la comida ‘está por estar’. Me preguntó por los gatos y por la lluvia. Me preguntó por el contenido del sillón de la sala. Me preguntó cuánto faltaba para comer. A casi todo respondí: ‘ya está por estar’. Había sido el cumpleaños de Mercado. Había sido la visita y el vino. Y después no sé, siempre es no sé. Silencio. Tarada. No, loca. Bueno, da lo mismo. Alguien odiaba a alguien más el pasado fin de semana. Alguien lloraba con los ojos para adentro. Botellas fueron descorchadas, destapadas, rotas, bebidas, tiradas. Loca. Cuando llegaste todo estaba tranquilo ¿Y entonces? Y entonces, nada, ya está por estar. Todo tanto tarda y entre tanto tiene triste y torcido el ánimo… ¿Y vos? Tarada. Más o menos el arroz, che. Jodete. Te quiero y sí, feo mismo el arroz. Después de llover tanto salió el sol pero mejor quedarse dentro. Loca. Las novelas de la siesta que pasan en canal 7 generan violencia familiar y además tienen alto contenido eróstiko (sí, ‘eróstiko’…) que perturba las mentes de los televidentes. Loca. Qué estará pasando por su cabeza… Los amigos se perturban y se masturban, las amigas también. Y vos. Yo. Loca. ¿Por qué? Porque sí. Porque es 13 de martes y es de día y hay dolores que matan y hay matones que duelen. Pero bueno. Loca. Más allá o más acá de todo eso está el amor. Que también ‘ya está por estar’. Y es 13 de martes. Y no te cases ni te embarques sobre todo si no está, si está por estar. Loca. No es bueno casarse ni embarcarse. Ni en 13, ni en martes, ni en jueves. Casi nunca en realidad. Pero mejor sí. Casate y embarcate y ‘bancate ese defecto’. Loca. Porque es 13 de martes y parece que fue ayer. ¡Tarada, fue ayer! Y hoy es 13 de martes y todo está bien.