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martes, 14 de diciembre de 2010

Lo roto

recuerdo la forma de mirar

a la cara
después de...
después de...

me da terror
mirar así
-alguna vez así-
de nuevo

es un frío horrible

tanto sin hablar
tanto tan profundo todo,
a pesar de que lo último fue
lo más real de los casos

cuando me sequé
lo rompí

hasta casi
lo rompí

lo golpeó
la diferencia en la mirada
esa mirada de después

jesús
es horrible

la mía
-digo-
lamía

sería el polo opuesto
la dilatación pupilar

seco
tan
que no sé si pueda
romperlo

es como preguntar
por qué se vuelve
después de lo roto
-cómo se vuelve de lo roto-

la primera vez que te vi llorar
desconsoladamente llorar
no
no lloramos así

no nos rompemos
así
muchas veces

no


y no podemos explicar
por qué
¿o sí?

¿hay explicación lógica?

-es la idea revuelta en la cabeza-

¿reordenamos la sintaxis?
¿cuál es la explicación?

cuál sería el texto
adecuado y correcto...

palabras
aromas construidos con letras chiquititas

nos perfumamos con todas esas
palabras chiquititas

aromitas

cuando nos tenemos que bañar
cuando nos bañamos
tenemos que rearmar los aromitas
con esas mismas palabritas
chiquititas, para que huela a dulce

a dulce

y cuando ya no huele bien la cosa de tanto rearmar
las mismas palabras chiquititas
se vuelven palabras un poco más grandes y ordenadas
palabras normales

normalizadas

lo más parecido al veneno
a la palabra veneno
que aun escrita en chiquitita

apesta

 
me habías mirado a los ojos
y yo comencé a leerme a mí
desde ese lugar

no


no lloramos así
no nos rompemos
así
muchas veces

no te pregunto por qué volviste
tengo que curarme de eso


para no estar triste
pero sobre todo
para no odiarte

-¿o morir en el intento?-.

jueves, 27 de mayo de 2010

1, 2, 3, 4, ...

Cuento
días,
horas,
hojas del libro, del árbol.

Amaneceres: amantes amarillos,
racimos de girasoles.

Copas vacías,
guerras de la infancia:
olores / aromas,
cosas / rosas.

Cuento lo que encuentro en ciudades que se entregan
a los pies que las caminan,
semáforos que separan cuadras que también cuento.

Esquinas,
fantasmas en paracaídas.
Mujeres solas o
con sombrero,
con niños,
con perros,
con mujeres,
con hombres.

Mujeres sin zapatos.
Hombres sin zapatos.

Ciclistas.
Malabaristas.

La llovizna que cae y la que no,
el sol.

La adolescencia de mis gatos,
las veces que nombro el nombre de mi perra.

Cuento las muertes viejas y lentas
que pasan por las vidas que cuento.

Cuento cuanto ocurre,
cuanto no ocurre, cuento, y
todo lo que imagino
lo imposible,
lo invento.

Tazas,
vasos para el whisky,
hielos que echo en el licor de menta,
la menta y las pestañas,
las hojas modificadas de las cebollas
las lloro y cuento—.

La redención,
la coincidencia precoz,
la conciencia o voces de
canciones conocidas.

Cuento lo que canto
y, lo cuento de tantas maneras—:
repeticiones de los cipreses
sueños perfumados
años
tantos—.

Cuento a las mujeres el amor perfecto:

Tus ojos en todas las miradas, en
las pupilas que se agrandan, en las
pupilas de todos los ojos con mirada.

Cuento tus dedos y los anillos y los
círculos que encierran círculos que
los encierran.

Jaulas vacías,
camas vacías,
sábanas vacías.

Patios.

Al patio
lo cuento siempre—.

O tus manos en las manos
de los hombres sin zapatos.

Cuento hijos de puta y
no te cuento entre ellos.
Cuento hombres malos y tampoco
te cuento como cuento y canto los
hijos que no tuve.

Tus hijos que no tendré y
que por eso cuento
para distraerme—.
necesarias melancolías…

¡Oh!,…

Así la dicha que me queda:

el perfume y la camisa o
una toalla mojada abandonada
sobre la almohada sobran las
décadas de Charly y Spinetta,
paquetes de cigarrillos y
un pomelo acupunturado
la miel

este existir en el mundo
de las cosas que cuento.

La reencarnación

los pasos que me llevan
la llovizna que vino
¿el vino?
y te trajo,
la llovizna que purificó
este amor que cuento
que
¡como puedo, cuento!
que
¿cómo lo cuento?—.

..............

Alegría.