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viernes, 22 de abril de 2016

RESPONSA

Soslayar, evadir, evitar poner
las cartas sobre la mesa donde
todos comemos, 
iniciar la guerra
de arrojo de bolas de migas de pan
de pequeñas piedras robadas al camino
enormes rocas ajenas juntadas pisadas
pateadas antes ignoradas piedras

iniciar la guerra así
con piedras bolitas de miga de pan
sin detenerse a respirar
a comprender el camino, el pan, la piedra
a comprender lo otro
sin comprender lo uno sin no,

camaradas, la guerra así menos sirve.

Intento decir otra forma de ejecución del abuso
y la ronda se hace un hueco recordándome
de este entorno lo agujero negro que son
nuestras mutuas responsabilidades.

.....................................................
La comprensión se vuelve al don,

'al don, al don pirulero
cada cual, cada cual atiende su juego
y el que no, y el que no
una prenda tendrá...'

lunes, 2 de enero de 2012

Mejor Dormir Entonces

Sí, claro.
Pero fijate que añonuevo apareció por casa bastante antes que ayer,
bastante antes que hoy, que es 2, creo, dosdelmés, amaneciendo.

Escribí muchas cosas sobre muchas palabras y las compartí con algunas personas,
unas cuantas, sí, no fueron taaaan pocas, pocas es decir menos de cincuenta, ergo,
compartí palabras con, a ver, ponedle cien, ciento veinte. Personas.

Fumo un cigarrillo más y leo un mensaje en el celular.

Intervalo.

'Oh, palabra que cesa...'

La putaqueloparió a lo insostenible del lenguaje.
Error humano, sin dudas, no el lenguaje, sino la idea -estúpida, sonsa- de querer cubrir
innecesariamente las bolas y las conchas del instinto con palabras como tales.

Joder con descripciones rígidas, joder con dogmas de lo sensorialmente insostenible,
evitar y empalidecer la humanidad,
humildemente no, no me asiento en éso.
No puedo más la óptica precisa, justa 'porquesí',
porque así TEENSEÑARON.

En algún momento menos consecuente tendría la delicadeza de  escribir
que es un momento en el que algo que sentí venir, no sólo vino sino que se estrelló.
Lectura retrasada del sueño recurrente.

Empeño posibles sintagmas.
Me esmero en inteminables paradigmas.

Lo que digo es que es una pena fantástica
haber llegado toda honestidad hasta el paisaje
y que el paisaje se diluya
por inconsistencia del suelo.

(pobre)

jueves, 10 de noviembre de 2011

Nadie para juzgarte

una caminadita hacia adelante, las puntas de los pies parecen firmes pero
vuelve una, vuelve la otra
balance

o
encajo y relajo
respiro y pienso
en esas dos frases extremo que escuché hablar con las consonantes tan bien colocadas
con las vocales tan bien moduladas...

recordé episodios del verano cuando lloré a mi perra muerta y me fui
de un momento hacia otro momento siguiente, muy siguiente, me fui;
recordé su rostro entendiendo que no había demasiado más para aclarar
nuestras caras de todoclaro
hinchadas
recuerdo el dolor de la partida de mi perra,
negra,
mi perra con el nombre que inicia con /pe/...

Esta despedida no debiera dolerme tanto como cada una de las despedidas previas en las que me embarqué, por puro apasionada de los barcos hechos a medida de glaciares, por puro creída én [sí, el acento es mío]...
No debiera dolerme como un balde de pintura de muchos litros, lleno de muchos litros de pintura, sobre el pecho, apoyado, que al minuto 5 te molesta un poco pero después de casi asfixiarte en el minuto 16 ya te empieza a gustar en el minuto 17, de un momento a otro momento siguiente, no debiera dolerme así.

Ya nos despedimos muchas veces. Yo, me despedí muchas veces. Yo, té despedí muchas veces. Material reciclable -me pregunto-, tan bulliciosamente estable y tan perfectamente descentrado, jodido porque alguna patadita de sinquerér lo desacomodó, no por motus propio, claro que no, fue algo extraño, fue algo ajeno lo que lo estropeó y así, siempre el afuera es tan peormente culpable de la despedida y no sólo de ella sino también de la reincidencia de ella tanto así que las bienvenidas fueron celebradas desde uno sólo de los dos parlantes del estereo. La bienvenida siempre significó para vos una fiesta en la que yo practicaba mis mejores colores. Mis mejores colores.
Esta mancha en la que te atreviste -no sé si por costumbre, por miedo a que te salpique, por demencia o por descuido- a poner los dedos para fundir [acá ya no caben consideraciones diferenciales de tono y color, acá la mancha enrosca lo radiante del caso] para desmembrar mi paleta de colores, esta mancha es el color de la équis despedida que ensayo para mí misma, con palabras que sé que sólo yo comprendo, esta mancha.


No tendría por qué haber explicado que lo sensible no me describe en un único momento, que mi sensible es tan igual que yo, todo el tiempo, me es, no es que se me escape. ¿Qué parte se ensuciaba?


Tuve que colocarme
en el mismo lugar que vos
para poder entender al sentir
muchas cosas que hoy
preferiría no haber sentido.


Pero, sentí.


Ignoro los extraños mecanismos tuyos
para procesar la información que te llega de afuera
ignoro cuál tamiz mental troca lo externo como motor de períodos de fuga
de fuga de conciencia
de fuga de paciencia
de fuga de arrorómi
niño.

Dormís dentro de una cuna sobre la que cualquier juicio caería filoso.

Ahora hay nadie para juzgarte.
Ahora hay nadie para entender
que tu miedo feroz
te vuelve trampa.

Tu corazón es grande.
Pero,
tu ira malcurada tiene más fuerza
[bastante más],
es una espina clavada en la carne debajo de la uña del ego

una sangre de gota brota
casi esférica y estalla en el aire...



un momento hacia otro momento
se me hace mancha contra el piso.



Nadie te juzga. Es que ahora, hay nadie.


Alegría.



fotomía
'Ahí está la cosa'

viernes, 28 de octubre de 2011

Ensayo para Punto y Aparte

III

No llegabas tarde,
no era ése el problema,


no es

ése
el problema.

Factor lingüístico alterante:
no saber cuál Tiempo usar
ni cuál Modo...

yendo sobre una tabla elipse
de panzarriba al sol;
detrás, un espejo tranquilo
masajea la embarcación

estoy respirando profundo
sosteniendo cinco,
cuando menos cinco, cigarrillos con
la boca

mis manos extendidas permiten a las diez yemas
ser acariciadas por el espejo que se mueve mansamente
bajo la tabla

y mientras esbozo un sonrisa
y retransmito ésa información

el tiburón amarillo me picotea el dedo gordo del pie,
del izquierdo.

Ufa -pienso -,
este bicho sigue ahí.

martes, 26 de enero de 2010

Sueño Dominical

Hubo un paseo, primero,
un andar con una hermana adolescente
un saco mío en percha ajena
percha de un hombre que detestaba
y que ahora casi ni recuerdo.

Hubo una fiesta en un patio con árboles.
Hubo música y multitud bailando.
Un enorme aro de metal suspendido en el centro
Un latir insinuante.
Estaba vestida de blanco pero no iba yo a casarme.
Dos mujeres mayores de la misma casta,
hombres vestidos con trajes.
Música.

Hubo un temblor leve
un abrirse las alas de la puerta.
Dos dragones rojos entrando.
Hubo un correr precipitado hacia el aro de metal,
dos dragones rojos cruzando el umbral.

Hubo una certeza, un dar la espalda, un apretón de manos
dos dragones rojos entrando.

Un despertar.

miércoles, 20 de enero de 2010

Tormentas, flores y cristales


Sin previa señal
tomó a la flor por el tallo
librándola del mar de conspiraciones



/pero una vez que
entre las manos estuvo
la flor/



el universo en tropa
se desvaneció delante de mis ojos
como si nunca hubiera sido.




foto: 'Detrás del cristal de la tormenta', 18 de enero de 2010

lunes, 4 de enero de 2010

Historias de Terror

Hablábamos de la soledad, de los refugios, del mundo en crisis y de la crisis del mundo, de la decadencia de las instituciones. Pasamos largas horas de nuestras vidas purgando pasiones inequívocas como dardos lanzados a un blanco inexistente. Hablábamos de las ganas de hacer cosas, de las dificultades, de los retazos del amor después de la vendimia.

No sé por qué pasamos tantas horas hablando de utópicos proyectos que más utópicos se volvían mientras más sentados permanecíamos tratando de justificar un espacio y un tiempo que se alargaba como un chicle.
Supongo que la única intención era permanecer así: cerca, juntos, rozando los cuerpos, y supongo que por eso largar tantas palabras casi normalmente conexas y en aparente filosofía era la forma más sana que teníamos de acariciarnos sin poner una sola manita de uno encima del cuerpito del otro. Notábamos la estática, los cabellos erizados, los focos titilantes. ‘Algo pasa acá, hay demasiada energía’. Y seguía corriendo ese inventito llamado reloj sus números brutales.


Una de esas tantas noches en las que nos juntábamos a hacer del tiempo un lugar maravilloso buscamos un video en esa página de la red que casi todos los que saben leer conocen. Yo, criticona, criticaba lo que veía y escuchaba al mismo tiempo. Una especie de vieoclip que chorreaba melasa de las más pesadas, una melodía arrastrada y una letra que recitaba cosas que no se podían creer, pero que no se podían creer de lo cursi… Él, sentado a mi izquierda, después de escucharme soltó una frase: ‘La gente ya no cree en las canciones de amor’.

Palidecí. Me callé porque me sentí en ese momento la mujer más mala del mundo. Puse de nuevo el videito. Y después de encender un cigarrillo me solté y discurrí:
- A vos te parece que la gente no cree en las canciones de amor?
- Vos misma estás criticando esta canción que habla del amor…
- … (encendió un cigarrillo)
- A ver… No me parece que critico la canción de amor… Esta canción, particularmente, me parece muy alejada del amor…
- Pero si habla de lo que el chico siente por la chica…
- Sí, algo de eso hay. Escuchála sin mirarlo. Ahora, mirálo sin escuchar. ¿Ves?
- mmmm
- Apunto a la idea de que la actitud no es una actitud amorosa. Cómo no voy a creer en las canciones de amor?! ¡¿Cómo la gente no va a creer en las canciones de amor?! Escuchálo a Charly… ¿No son todas sus canciones, canciones de amor?
- Vos querés decir que el amor no depende de lo directo que sea al decir lo que le pasa…
- Claro que el amor no tiene que ver con eso…
- mmmm
- …

Creo que vimos cuatro o cinco veces el mismo video y cada uno volvió a encender un cigarrillo para cerrar las bocas.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Ocupaciones

Mucho tiempo de mi vida pasé planteando mi relación con los miembros de mi familia. Haciendo de padre o madre de su padre o madre, haciendo hermandad con sobrinostíos llegados en destiempos generacionales por alguna que otra beatitud reproductiva de los adultos mayores. Ocupaciones. Mucho tiempo de mi vida me desplacé, evidentemente, por uno u otro lugar ocupándome de otros y desocupándome de mí.
De algún extraño modo, cuando ya una cree que ha superado y ha definido o por lo menos sistematizado vínculos, las vueltas de la vida —o una rara motivación interna— te arrojan de nuevo al sitio del que saliste recayendo en la re-ocupación de lo que pensaste que habías desocupado. La diferencia es que una ya se conoce ese lugar y se puede admitir el rol y sostenerlo para beneficio ajeno, sobre todo para beneficio ajeno, y pasadas las circunstancias el ‘correrse’, el desocuparse tiene una lógica menos complicada o por lo menos más sapiente y menos dolorosa. La experiencia previa amortigua, eso lo sabe el cuero y el cuore de cada uno.
En estas cosas pensaba mientras rellenaba empanadas. La preparación de empanadas tuvo, en mi familia, una cosa histórica importante. Yo relleno, vos repulgás. Ataque de empanada que me encuentra a los 30 pensando en las veces que vi desde el borde de una mesa grande a mi bisabuela, a mi madre y a mis tías rellenando unas, repulgando otras. En aquel entonces yo no sabía qué lugar ocupaba, estaba simplemente en un borde de madera circular.
Me parece que por más que uno aprenda a correrse a tiempo de las ocupaciones que ha aprendido la cotidianeidad te vuelve a poner en los mismos lugares. Me parece que estar al borde de la mesa circular. Supongo que eso mismo fue lo que hizo que a los 30 tomara la masa con la mano y enfrentara a la empanada. Creo que eso ya es un asumirse y un correrse un poquito más hacia un centro. Eso sí, del repulgue te encargás vos, porque en ese lugar no me siento para nada feliz. Trabajo en grupo, que le dicen. Yo me encargo del relleno y al boladito lo ponés vos. Eso para las empanadas, pero ¿quién te dice que no y a lo mejor alguna vez nos salimos de esta ciclotimia y nos corremos de la familiar tradición y ponemos un cartelito grande en la puerta de casa que diga: ‘Repulgamos canelones’?