No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.
Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve
donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.
Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,
lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
el triunfo del vocablo con la lengua cortada.
¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.
A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
retumban, se propagan como el trueno
unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?
"Cuando uso una palabra -dijo Humpty Dumpty en un tono un tanto burlón-, significa exactamente lo que yo quiero que signifique, ni más ni menos. -La cuestión es -dijo Alicia- si puedes hacer a las palabras significar cosas diferentes. -La cuestión es -repuso Humpty Dumpty -quién va a ser el amo. Eso es todo."
Barny: Pero eso es de por lo menos una semana atrás… Es una tapa de un suplemento que tenían preparado para publicar… Normalmente, frente a un acontecimiento ‘esperado’ se suelen trabajar con la noticia buena y con la noticia mala… Ese suplemento se filtró del diario y anda circulando por la web.
Alegría: Ah. Entonces Sandro no murió.
Barny: No.
Alegría: Pensé que me había pasado lo mismo que con Bob Marley…
Barny: ¿Qué fue?
Alegría: Me enteré de que se murió en una reunión por el día del amigo en el año 1998. Me lo dijeron descaradamente… qué dolor…
Barny: ¿Me estás jodiendo?
Alegría: No. En esa misma reunión no sólo me enteré de que Bob Marley había muerto hacía décadas sino que además me enteré de que Napoleón no era nazi, ni mucho menos era alemán…
Barny: ¡Dios!
Alegría: No, Barny, no te confundas, soy yo, ¡Alegría!
Me acosté temprano anoche. Me levanté temprano esta mañana. Mientras desayunaba recordé haber soñado toda la noche con animales. No recuerdo qué animales, pero eran animales. Me di un baño necesario. Tomé mi mochila verde. Tomé la llave. Salí. Caminé hasta la casa 36 en busca de mi profesora, que precisamente llegaba en un remix -, para sorpresa mía, como si viniera a buscarme. Subí al auto. La clase no comenzaba porque la puerta estaba cerrada. La Profesora siempre (siempre que llega temprano) se enoja si la puerta está cerrada porque "cómo que está cerrada la puerta, la puerta tiene que estar abierta, a estas horas de la mañana, y ¡qué pasa con la puerta!"... y yo, fumando y mirando el empedrado, a las 8:03 am, cantaba en mi mente "La puerta, che!", y sonreía. Sí sí. Mañana de clase aburrida. Después de mañana nublada, mañana de sol. "Bajo por el ascensor..." Fuga rápida del aula que ya tenía la puerta abierta, a Dios gracias. Caminé hasta la Avenida Mitre. Seguí por San Lorenzo a contramano. Entré a la facultad, "Secretaría de extensión", cuya puerta, para mi sorpresa, estaba cerrada. Inútil golpear. Puerta cerrada. Salí de la facultad, otra vez a contramano, por la San Lorenzo. Y mientras así mi cuerpo se movía, mi cabeza daba vueltas por quién sabe qué lugares. Portón de entrada, verde, cerrado. Tomo la llave. Portón que se abre y cuerpo que ingresa, jaula-hogar-jaula. Puerta de casa, cerrada. Ventana de casa, cerrada. Abro la puerta. Abro la ventana. Abro la mochila. Abro el paquete de puchos. Abro la heladera. (Tereré). Abro los ojos, de nuevo, los abro. Miro la casa. Abro la boca. La abro. Tereré, cigarrillo, carpetas, mesa, The New Sapiron, celular sonando, tango sonando, Hermana sonando, Jayme sonando, portero sonando. Abro los ojos, de nuevo, los abro. Abro la boca. De nuevo. Como si nunca la hubiese abierto antes. Abro la boca y hablo. Y hablo. Y hablo. Y hablo. Tereré que se calienta, cigarrillo por tercera vez, carpetas, mesa, The New Sapiron mordiendo mantel, celular abandonado, tango concluido, Hermana escuchando, Jayme escuchando, portero olvidado (también). Abro los ojos con la boca abierta hablando, sigo hablando. Miro hacia el patio: Peperina mirando, Peperina escuchando. Y abro el alma. Y cierro la boca. Entonces, me levanto como en una danza y tomo la guitarra. Y Catalina Bahía. Y Ayer nomás. Y En mi cuarto. Entonces, me levanto como en una danza y lavo los platos, frito torrejas, corto lechugas, lavo más platos, pico más hielo, pongo la mesa, pongo la comida en la mesa, me siento a la mesa, Jayme a la mesa. The New Sapiron a la mesa. Despiadado sopapo a The New Sapiron. The New Sapiron bajo la mesa. Intento de siesta. Cabeza pensando. Boca cantando. Hermana saliendo. Jayme saliendo. Madre durmiendo. The New Sapiron mirando (me). Peperina mirando (me). Salgo al patio. Después de mañana nublada, siesta de sol. Abro la ropa. Saco el cuerpo. Saco el cuerpo al sol. Saco el cuerpo al sol sobre el colchón para tales efectos. The New Sapiron y Peperina sacando el cuerpo negro junto a mi cuerpo sacado al sol. Tres son multitud. Felicidad de Ana porque "Tres son multitud". Fin del sosiego. Guardo el cuerpo. Guardo el colchón. Inútil intento de trabajo. Silvio que me canta. Salgo a buscar resultados, resultados de análisis y hace calor, mucho calor, pero "la tarde está increíble" y si vuelvo temprano ya no tengo obligaciones, y probablemente mire la novela de las 21 y probablemente JG llame como llamó ayer, y antes de ayer. Porque JG reconoció que anda extrañando. Que se siente solo y que anda en esos días "medios medios". Por eso "llamo mucho", dice. Contaba estas cosas, porque mientras todo ocurría, yo también pensaba en vos, sucesivamente. Y se me va la siesta. Y sigo pensando. Pero siempre bien, igual de extrañando y de impotente y de preocupada que en el último mail, pero bien. Bien. Ahora: Ana queriendo que "todo bien", que "todo tranquilo". Sigue queriendo un abrazo. Pero bien, Ana siempre bien, que no quepa duda, que no panda el cúnico. Ana todo bien, todo tranquilo. Ahora: Ana dice: Te quiero mucho, como siempre. Un abrazo, o dos, o tres. Que estés bien, que estés bien. Hasta pronto, cuidate, cuidate mucho, ¿Sí?. Ok. Hablamos prontito. Hablamos prontito... hablamos… hablamos…