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domingo, 21 de mayo de 2017

Otro

Una araña enorme con plumas amarillas se metió galopando a la cocina, galopando, sí, como caballo, araña enorme; tres alacranes brillantes frotaban sus colas dentro y al borde de un vasito plástico blanco, de esos que se usan para la gaseosa o el café. Puse freno al galope de la araña con mi escoba en mano, aunque no la maté. Y mientras los pinchudos se salían del vaso yo atinaba a repetir que dentro del templo no se mata, dentro del templo no se mata, dije, hasta que los perdí de vista. Cuando dejé de verlos me angustié. Me trinaron todos los pelos del sueño.

viernes, 28 de octubre de 2011

Ensayo para Punto y Aparte

III

No llegabas tarde,
no era ése el problema,


no es

ése
el problema.

Factor lingüístico alterante:
no saber cuál Tiempo usar
ni cuál Modo...

yendo sobre una tabla elipse
de panzarriba al sol;
detrás, un espejo tranquilo
masajea la embarcación

estoy respirando profundo
sosteniendo cinco,
cuando menos cinco, cigarrillos con
la boca

mis manos extendidas permiten a las diez yemas
ser acariciadas por el espejo que se mueve mansamente
bajo la tabla

y mientras esbozo un sonrisa
y retransmito ésa información

el tiburón amarillo me picotea el dedo gordo del pie,
del izquierdo.

Ufa -pienso -,
este bicho sigue ahí.

martes, 26 de enero de 2010

Sueño Dominical

Hubo un paseo, primero,
un andar con una hermana adolescente
un saco mío en percha ajena
percha de un hombre que detestaba
y que ahora casi ni recuerdo.

Hubo una fiesta en un patio con árboles.
Hubo música y multitud bailando.
Un enorme aro de metal suspendido en el centro
Un latir insinuante.
Estaba vestida de blanco pero no iba yo a casarme.
Dos mujeres mayores de la misma casta,
hombres vestidos con trajes.
Música.

Hubo un temblor leve
un abrirse las alas de la puerta.
Dos dragones rojos entrando.
Hubo un correr precipitado hacia el aro de metal,
dos dragones rojos cruzando el umbral.

Hubo una certeza, un dar la espalda, un apretón de manos
dos dragones rojos entrando.

Un despertar.