sábado, 7 de enero de 2017

Cena

Anduvo bien, con la antena bien alerta, un comensal lo asediaba con la mirada trabada en el cuello de la camisa. Se preguntó dos veces cómo sería destriparlo con una locución apropiada para el momento pero callar le resultó más rápido, más grato y más benevolente. El plato de comida se estropearía de todos modos dentro de la garganta de lata que delataba, no hay alimento que deje nada nutritivo al contacto con el metal, anduvo bien, con la antena bien alerta, hasta que se dejó de aguantar y le estampó los mariscos por la cara tanto que hasta se le metieron los hilos de cebolla por la nariz. 

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