sábado, 17 de diciembre de 2011

como si Amor se escribiera hoy con hache

Es una práctica recurrente aunque es
inútil el pensamiento de que mañana, mañana...
cada instante
inconveniente
es el todo y el máximo segundo
en el que el mundo estalla,
si es que uno ha tenido capacidad de adaptación para entender
-a penas-,
qué es eso que llamamos mundo, oh...

 Hay algo de tacto derramado al costado de la cama que no te sabe,
que no te sabe porque en cómoda elipse
evades amorosamente esto que desde algún lugar rendido
en la periferia
ha encontrado en tu veta luminosa
un zaguán por donde pasar los días en patines de lana.

Aquel perfume fraterno se hunde hoy en mi quijada:
tendenciosa lámina de metal que, fría,
se adormece en el recuerdo del tacto de una noche,
de una noche
o tres,


noche noches, en fin.


El amuleto devuelto fue un intento,
una procura en la demostración de que lo natural
fue lo que vivimos,
un rotundo momento que ayunta almas
-ya que aquí no hablo de almanaques ni saco cuentas-,
un momento el Todo

                                abrazado a tu cuerpo deseante,
                                abrazado a mi cuerpo pretencioso,

un mayúsculo gran encuentro que se extiende ahora
sobre toda la posibilidad que da mi piel a este deseo,
presente.


Y sin embargo, distancia;
como si el amor entendiera de coléricos desencantos,
como si Amor se escribiera hoy con
hache.


Te quiero todo
en este instante
aunque Palabra se haga
muda entrega abierta
en un viaje.
Te quiero, Todo,

por lo que dure,
almanaque reincidente
-ojalá-,
incesante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Contacto